martes, 15 de abril de 2008

Encomienda a Jehová tus obras

Proverbios 16.3
Encomienda a Jehová tus obras,
Y tus pensamientos serán afirmados.

Encontré el siguiente comentario de Mathew Henry acerca del pasaje anterior aquí y lo traduzco porque estoy tratando de comprenderlo.
Nota 1. Es muy deseable el que nuestros pensamientos sean afirmados, y no agitados, puestos en apuro, por temores inquietantes; que sigan un curso firme de honestidad y piedad, no perturbados y desenfocados por cualquier evento o cambio; que estemos satisfechos de que todo todo obra para bien y llevará a bien al final, y, por tanto, estar siempre tranquilos y sosegados.

Nota 2. La única manera de que nuestros pensamientos sean afirmados es encomendar nuestras obras al Señor. Las grandes preocupaciones de nuestras almas deben ser entregadas a la gracia de Dios, con una dependencia y sumisión a la dirección de dicha gracia (2 Tim. 1:12); todas nuestras inquietudes hacia el exterior deben ser entregadas a la providencia de Dios, y a la disposición soberana, prudente y amable de dicha providencia. Entrega tus obras al Señor; lleva la carga de tu preocupación hacia Dios. Deja el asunto ante El en oración. Da a conocer tus obras al Señor, no sólo las obras de tus manos, sino lo interno de tu corazón, y luego déjalo con él, por la fe y dependencia en El, sumiso y con resignación a él. Sea hecha la voluntad del Señor. Entonces, podemos estar tranquilos cuando decidamos que cualquier cosa que sea del agrado de Dios será de nuestro agrado.

Cuando me doy cuenta de cuánto me preocupo por las cosas a mi alrededor me doy cuenta de cuánto más tiempo necesito pasar en oración, quieto, dejando mis afanes delante de El... Cuando leo sus palabras no puedo sino asombrarme de cuántas preciosas promesas El me da. El ministerio, las personas, todo a mi alrededor lo debo encomendar a El y El hará que mis pensamientos sean establecidos y hallen paz en su soberanía, en sumisión.
Comprendo entonces, un poco más el verso:
Proverbios 16.3
Encomienda a Jehová tus obras,
Y tus pensamientos serán afirmados.